El 95% de los juristas en España ya utiliza IA: cómo hacerlo con garantías
30 de abril de 2026Continuamos la serie de conversaciones iniciada con El Confidencial planteando en esta ocasión hasta qué punto la certeza jurídica está garantizada si cada vez más profesionales jurídicos recurren a la IA.
Nuestra campaña de Branded Content “Vamos más allá”, implica revisar cómo la inteligencia artificial y el LegalTech están llevando a cabo un proceso de transformación profundo para el sector jurídico. José Ángel Sandín, CEO de Lefebvre, explica que “la certeza en el sector jurídico es el principal activo que tiene que tener un abogado”. Por esto, es el “abogado quien tiene que responder a sus clientes, tiene que darles confianza y la clave es que lo que él aconseje sea correcto”.
La certeza jurídica en un entorno impulsado por IA
La inteligencia artificial se consolida como una herramienta imprescindible en el ejercicio de la abogacía y, en general, en el sector jurídico. Lejos de ser una tendencia incipiente, su adopción es una realidad ampliamente extendida. Según el informe Legal AI View 2026, el grado de implantación varía en función del tipo de organización, aunque el protagonismo se lo llevan las editoriales jurídicas y los departamentos legales corporativos. A nivel europeo, el 84% de los profesionales jurídicos ha utilizado herramientas de IA generativa, una cifra que en España alcanza el 95% en el caso de soluciones genéricas y el 59% en herramientas específicas del ámbito legal.
Este avance plantea un reto fundamental. En concreto se trata de saber cómo garantizar la certeza jurídica en un contexto donde la tecnología adopta un papel creciente. Tal y como señala José Ángel Sandín, CEO de Lefebvre, “la certeza en el sector jurídico es el principal activo que tiene que tener un abogado. Es imprescindible que las respuestas estén bien fundamentadas, basadas en fuentes fiables, actualizadas y verificables, sin perder de vista el criterio profesional”.
Tres claves para un uso adecuado de la IA en el ámbito jurídico
El uso generalizado de la IA exige una gestión consciente de sus riesgos. En línea con el Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, destacan tres aspectos fundamentales que deben guiar su aplicación en el sector jurídico:
Objetividad
Los sistemas de IA pueden incorporar sesgos derivados de los datos con los que han sido entrenados. Entre ellos, el denominado “sesgo de automatización”, que lleva a asumir como correctas las respuestas generadas por la herramienta. Por este motivo, es esencial adoptar una actitud crítica, implementar políticas de mitigación de riesgos y reforzar el análisis humano en la toma de decisiones.
Transparencia
La opacidad en el funcionamiento de algunas herramientas puede comprometer la trazabilidad de las fuentes y la seguridad de los datos. Como apunta Noemí Brito, socia responsable de Nuevas Tecnologías en KPMG Abogados, es fundamental poder “seleccionar proveedores que ofrezcan garantías en materia de seguridad, propiedad intelectual y protección de los activos intangibles”. Para Jaime González Gugel, socio en Oliva-Ayala Abogados “la seguridad jurídica es esencial”.
Veracidad
La capacidad de la IA para generar contenido con apariencia técnica y rigor puede inducir a error si no se somete a validación. El magistrado Joaquín Delgado se pronuncia al respecto indicando que “nunca hay que fiarse a ciegas del resultado que dé una IA; es necesario verificar cada uno de los resultados”.
La integración de la inteligencia artificial en el ámbito jurídico no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas, sino en construir un ecosistema que combine tecnología, conocimiento experto y criterio profesional. Para José Ángel Sandín la fórmula ideal pasa por "configurar, en cada organización, un ecosistema que permita que la introducción de la IA generativa se produzca con calidad, pero también con fluidez e integración del propio conocimiento de la empresa".