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Si la IA ya puede tomar decisiones por sí sola, ¿deben delegar en ella los asesores jurídicos?

Si la IA ya puede tomar decisiones por sí sola, ¿deben delegar en ella los asesores jurídicos?

28 de mayo de 2026

Continuamos nuestra serie con El Confidencial para analizar la transformación del sector jurídico en un contexto marcado por la IA, la incertidumbre regulatoria y geopolítica.

En nuestra campaña de Branded Content “Vamos más allá”, los expertos se plantean hasta qué punto la certeza jurídica está garantizada si cada vez más profesionales jurídicos recurren a la IA.

Durante años, las decisiones empresariales y jurídicas han estado ligadas exclusivamente al criterio humano. A día de hoy, ese paradigma ha cambiado. La inteligencia artificial IA transforma la forma en que se analiza la información, se gestionan riesgos y se toman decisiones en organizaciones de todos los sectores, especialmente en el ámbito jurídico.

La capacidad de la IA para procesar grandes volúmenes de datos, detectar patrones y ofrecer respuestas rápidas y contextualizadas facilitan su integración en procesos legales y regulatorios. Sin embargo, esta evolución plantea preguntas fundamentales sobre la responsabilidad, la supervisión humana y los límites éticos de la automatización.

La IA y la actividad jurídica

La tendencia pone de manifiesto que Instituciones públicas, despachos y departamentos legales corporativos ya utilizan inteligencia artificial para optimizar tareas de alto impacto operativo. También, existe una creciente adopción de soluciones inteligentes por parte de abogados, fiscales, asesores jurídicos y profesionales del compliance. La cuestión clave es cómo integrar esta tecnología de forma segura, transparente y eficiente.

Decisiones jurídicas

Uno de los grandes retos en la toma de decisiones jurídicas es la gestión de los sesgos. La tecnología ofrece la posibilidad de incorporar análisis basados en evidencia y datos objetivos. Borja Adsuara, abogado, consultor y exdirector general de Red.es, defiende que “la tecnología debería estar muy presente para que las decisiones se tomen basadas en datos, no en ocurrencias, sensaciones o intuiciones”.

Desde una perspectiva empresarial y tecnológica, Cristina Carrascosa, socia fundadora de ATH21 y experta en smart contracts, blockchain y regulación de IA, considera que “la tecnología ya no es un complemento; es la propia infraestructura del modelo de negocio”.

En este contexto, Ángel Sancho, director de IA y Sistemas de Información Legal de Lefebvre, destaca el papel de la inteligencia artificial como herramienta que puede “ayudar a reducir sesgos priorizar asuntos, señalar riesgos, resumir documentación y sugieerir por dónde empezar”.

Los sesgos de la IA

Pero la inteligencia artificial también puede reproducir errores y sesgos si no se desarrolla y supervisa correctamente. Los modelos aprenden a partir de datos históricos y, si esos datos contienen desequilibrios o interpretaciones parciales, las conclusiones generadas pueden amplificar problemas existentes. Por ello, la gobernanza y la auditoría de los sistemas de IA se convierten en elementos críticos.

Los expertos coinciden en que la inteligencia artificial debe actuar como apoyo, nunca como sustituto absoluto del profesional jurídico. La IA puede generar borradores, resumir documentación, identificar riesgos o proponer alternativas, pero la responsabilidad final debe seguir recayendo sobre las personas. Ángel Sancho lo resume con claridad: “La IA permite disponer de ayudantes muy eficientes que generan un primer borrador. La decisión relevante final solo puede tomarla el responsable humano”.

En entornos jurídicos, donde las decisiones impactan sobre derechos, obligaciones y seguridad jurídica, resulta imprescindible mantener mecanismos claros de supervisión, trazabilidad y control.

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