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La IA está cambiando el modelo de negocio de los despachos legales: llega la era del ‘superabogado’

La IA está cambiando el modelo de negocio de los despachos legales: llega la era del ‘superabogado’

8 de julio de 2026

Con la nueva entrega de la serie con El Confidencial explicamos cómo la inteligencia artificial empieza a cuestionar uno de los pilares tradicionales de los despachos: la facturación por horas.

En la campaña de Branded Content "Vamos más allá" los profesionales del sector detallan este cambio y los motivos por los que el verdadero valor competitivo pasa a ser el juicio experto, la estrategia y el conocimiento del negocio del cliente.

El debate sobre la inteligencia artificial en el sector legal se centra ahora en una cuestión concreta. Si un abogado puede resolver un asunto en una fracción del tiempo gracias a la IA, ¿tiene sentido seguir cobrando por el número de horas invertidas?

Según un informe elaborado por El Confidencial y LOIS, el 27% de los despachos ha modificado su modelo de negocio como consecuencia de la inteligencia artificial, mientras que el 25% está estudiando hacerlo. La tecnología empieza a cambiar también la forma de generar ingresos.

La IA también ayuda a pensar

El punto de inflexión es que la inteligencia artificial es capaz de participar en la elaboración del propio razonamiento jurídico.

"La IA generativa ya puede usarse no solo para optimizar procesos, sino también para generar textos o estructuras argumentativas", explica Mónica Represa, socia y responsable de Gestión del Conocimiento e Innovación de EY Abogados.

A su juicio, la gran novedad es que esta tecnología "empieza a estar presente en el propio acto de pensar jurídicamente".

El fin de la tiranía de las horas facturables

La reflexión no es exclusiva de los despachos españoles. La International Bar Association (IBA) advertía en su informe The Future is Now: Artificial Intelligence and the Legal Profession de que, en un entorno donde la eficiencia aumenta de forma exponencial, resulta cada vez más difícil justificar una facturación basada únicamente en el tiempo dedicado a un asunto.

El foco comienza a desplazarse hacia el valor real que aporta el profesional.

María de la O Martínez, directora de Estrategia e Innovación de Lefebvre, considera que ese cambio será inevitable. "Las tareas repetitivas que no incorporan juicio experto no desaparecerán de golpe, pero cada vez será más difícil justificar que el cliente pague muchas horas por trabajos que pueden apoyarse en tecnología, automatización o procesos mejor diseñados".

Prestigio profesional

La IA permite localizar precedentes, resumir normativa o elaborar borradores en cuestión de segundos. Por eso, el elemento diferencial deja de ser el acceso a la información para convertirse en la capacidad de interpretarla correctamente.

"La IA libera tiempo de tareas de bajo valor, pero también eleva el listón de lo que se espera del abogado", afirma María Aramburu, responsable de Transformación de Secretaría General de Santander España.

Del experto técnico al asesor estratégico

La automatización redefine aquello por lo que el abogado será realmente valorado. Para Mónica Represa, buena parte de las tareas de ejecución se están convirtiendo en una commodity, mientras cobran protagonismo aquellas que requieren “interpretación, creatividad y visión estratégica”.

El asesoramiento en operaciones complejas, la anticipación del riesgo, la comprensión del negocio o la capacidad para diseñar soluciones jurídicas que no aparecen en ningún manual serán, cada vez más, el verdadero terreno de juego de los profesionales.

Más que "superabogados", organizaciones inteligentes

En este contexto suele hablarse del nacimiento del "superabogado", un profesional apoyado por la inteligencia artificial y capaz de multiplicar su productividad. Mientras María Aramburu considera que ese perfil destacará por utilizar la tecnología para tomar mejores decisiones, María de la O Martínez propone ampliar el foco. "No me entusiasma el término 'superabogado', porque parece que la transformación será individual, casi heroica. Lo que veremos serán organizaciones jurídicas mucho más inteligentes".

La confianza, el activo más valioso

La IA podrá redactar documentos, analizar jurisprudencia o proponer argumentos, pero seguirá siendo el abogado quien deba validar, contextualizar y asumir la responsabilidad del asesoramiento.

Por eso, concluye María de la O Martínez, la inteligencia artificial no convertirá automáticamente a un abogado mediocre en uno excelente. Lo que sí hará será poner mucho más de manifiesto quién aporta verdadero criterio, quién entiende el negocio del cliente y quién genera la confianza que ninguna tecnología puede sustituir.

 

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