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El pleno del Parlamento Europeo ha dado el último paso para que la UE adopte nuevas normas destinadas a reducir la contaminación del agua, que amplían la lista de sustancias bajo vigilancia –como los PFAS, medicamentos o pesticidas– y endurecen los límites permitidos para varios contaminantes.
La reforma actualiza la legislación europea sobre calidad del agua e introduce controles más estrictos tanto para aguas superficiales como subterráneas, en un contexto marcado por sequías, inundaciones y contaminación química que, según la Eurocámara, aumentan la presión sobre los recursos hídricos.
En concreto, las nuevas reglas incorporan a los sistemas de control sustancias como los PFAS –conocidos como “químicos persistentes”–, productos farmacéuticos, compuestos industriales y plaguicidas, al tiempo que establecen estándares más estrictos para contaminantes ya regulados.
Además, la normativa refuerza el seguimiento de sustancias emergentes como los microplásticos o los indicadores de resistencia a los antimicrobianos, que hasta ahora tenían menor presencia en los sistemas de control.
La norma será ahora firmada por ambas instituciones, Consejo y Parlamento, y publicada en el Diario Oficial de la UE, tras lo cual entrará en vigor. Los Estados miembro deberán adaptar su legislación nacional a las nuevas disposiciones antes del 21 de diciembre de 2027.