David L. Brown, periodista y Senior Content Consultant de la agencia de marketing digital especializada en el sector legal Good2bSocial, ha publicado este año un artículo en Best Law Firms donde estudia en profundidad el impacto real de la IA en los bufetes de abogados: "Law Firm AI ROI: What Finally Worked and Why in 2025". En este análisis se menciona, entre otras fuentes, un estudio de la Universidad de Harvard donde se afirma que, gracias a la IA Jurídica, "los abogados han visto ganancias de productividad multiplicadas por 100". El ejemplo citado en el texto de Brown para ilustrar esta valoración está basado en la tarea de contestación a una demanda, que ha pasado de conllevar 16 horas de trabajo a una media de entre tres y cuatro minutos.
Este experto, antes de unirse a Good2bSocial, fue vicepresidente de American Lawyer Media y redactor jefe de The National Law Journal y de Legal Times en Washington, D.C.
En su artículo para Best Law Firms -directorio y ranking anual estadounidense que evalúa a los despachos de abogados- habla del mencionado informe de Harvard (procedente de una encuesta) y sus resultados más destacados. Pero lo interesante de ellos, aparte de lo que suponen, es que es una realidad que actualmente puede comprobar cualquier bufete que utilice una IA Jurídica de calidad.
Dicho ahorro de tiempo, sin perder rigor ni arriesgar a que el sistema se contamine de datos falsos, lo hacen posible inteligencias artificiales generativas como GenIA-L, de la compañía Lefebvre. Este tipo de IA bebe únicamente de fuentes oficiales e información corroborada y actualizada por expertos legales de alta cualificación, y tiene una capacidad de razonamiento que le permite elaborar informes jurídicos completos. El objetivo: ser un copiloto que aporte certeza jurídica al usuario, mientras que las decisiones finales son de este último.
Aumento de la productividad con una IA que deja de ser abstracta
En su análisis, David L. Brown también pone de relevancia la conclusión principal de la Universidad de Harvard: "los bufetes coinciden unánimemente en que la productividad de los abogados aumentará drásticamente" (la productividad se multiplica por 100). El uso de la IA para la automatización de la redacción inicial ha demostrado no solo un ahorro de tiempo, sino también una mayor precisión".
Y, personalmente, señala que 2025 fue "un punto de inflexión en el desarrollo de la IA en la industria legal: el momento en que los despachos dejaron atrás la emoción de "juguete tecnológico novedoso" y empezaron a exigir pruebas de que realmente va a transformar sus negocios".
El periodista hace referencia, en la misma línea, a una declaración de la American Bar Association (ABA), la asociación más mayoritaria de abogados a escala mundial: "la IA ya no es un concepto abstracto". Esto se debe a que los bufetes están experimentando, efectivamente, una resolución de asuntos más rápida y menos horas de asociados dedicadas a trabajos de menor valor.
Los despachos ya no se quedan en lo superfluo, en palabras de Brown, sino que se están haciendo preguntas más profundas sobre la inteligencia artificial y sobre cómo pueden extraer el mayor rendimiento de su inversión.
En ello coinciden desde Harvard: el 90 % de los bufetes entrevistados por la universidad subrayan que "el número total de horas trabajadas sería similar o incluso se ampliaría, mientras que los abogados tendrán la oportunidad de dedicar más tiempo a análisis y estrategia".
El 70 % de los abogados está explorando la adopción de la IA Jurídica
El artículo del consultor de Good2bSocial alude también a la última encuesta anual, realizada entre 5.000 letrados estadounidenses, que ha sido publicada por Best Law Firms. De ella se extrae que el 70 % de ellos está explorando el potencial para la adopción de la IA generativa -o ha lanzado proyectos piloto para probar herramientas en áreas de práctica seleccionadas-. Sin embargo, los grandes bufetes han avanzado más, y casi un 25 % manifiesta haber implementado por completo herramientas de IA generativa en múltiples áreas de práctica.
En la misma encuesta se preguntó, tanto a despachos medianos como grandes, sobre las formas en que utilizan actualmente las herramientas de inteligencia artificial o cómo planean implementarlas en el futuro. Conforme a sus respuestas, Brown concluye que ya está transformando la investigación jurídica y reduciendo las tareas que consumen mucho tiempo (también en el departamento de marketing, como el desarrollo de contenidos y la creación de propuestas para clientes).
Muchos también indicaron que estaban utilizando la IA para mejorar los sistemas de gestión del conocimiento del bufete y automatizar la correspondencia rutinaria.
"La IA es como el Ozempic"
El artículo rescata una frase que se pudo escuchar en una mesa redonda de la Association of Corporate Counsel (ACC), Asociación de Abogados de Empresa de EE.UU: "La IA es como el Ozempic, el medicamento de moda para adelgazar, traspasado al trabajo legal. Elimina toda la grasa; elimina todas las tareas adicionales que no quieres hacer».
El auge imparable de la IA Jurídica en 2026: de EE.UU. a España
El texto de David L. Brown habla, en general, de la práctica jurídica en EE.UU. Pero en Europa y en España la IA Jurídica también está viviendo un auge que reflejan las estadísticas nacionales.
Tal como refleja la web de IAON, un proyecto impulsado por el Gobierno de Aragón, Microsoft, Ibercaja y la Fundación Ibercaja para promover el uso ético, responsable y accesible de la inteligencia artificial en la sociedad, el mercado de la IA Jurídica en España progresa en un 18 % anual, de forma que al cierre de 2026 superaría los 25 millones de dólares.
De este modo, conseguiría establecerse en más de 50 millones de dólares en 2030.
GenIA-L, la plataforma de la certeza jurídica (con calculadora previa)
Uno de los ejemplos de la IA Jurídica generativa más destacados por su reputación es GenIA-L de Lefebvre, un asistente que garantiza certeza jurídica y que introduce en el trabajo del jurista un nivel de precisión que es vital en materia legal. Responde a consultas, redacta informes completos, crea documentos y analiza jurisprudencia y doctrina en segundos, entre otras funciones.
El perímetro de contenido controlado de GenIA-L, principalmente compuesto por legislación, jurisprudencia, doctrina y Mementos, minimiza el riesgo de errores en documentos legales, protegiendo al despacho frente a responsabilidades, y favoreciendo una mejor práctica legal y una óptima defensa de los derechos del cliente. Y en lo tocante a los beneficios para la facturación y el crecimiento, las horas liberadas se pueden reasignar a captación de clientes, estrategia, formación...
La plataforma no utiliza los datos del usuario para entrenar modelos y está concebida para entornos profesionales donde la trazabilidad de las fuentes, su actualización y la seguridad jurídica son esenciales.
La calculadora de GenIA-L
Lefebvre, además, ha desarrollado una calculadora de ROI que mide el impacto de la inversión en su IA especializada en términos de productividad y retorno de la inversión. Más de 400 despachos ya han medido su rentabilidad con esta herramienta.
Esta calculadora de impacto permite a cualquier despacho, asesoría o departamento jurídico construir un escenario adaptado a su propia realidad a partir de variables como el número de profesionales, la frecuencia con que realizan determinadas tareas, las semanas de trabajo al año y la tarifa o coste asociado a los distintos perfiles del equipo.
Como señala José Ángel Sandín, CEO de Lefebvre: “La adopción de inteligencia artificial en el sector jurídico debe avanzar desde la expectativa a la medición. Esta herramienta permite a cada organización estimar con sus propios datos y de forma transparente el tiempo que podría recuperar, su valor económico y el retorno de la inversión, facilitando así decisiones mejor fundamentadas sobre el uso de la IA”.