Escasez de agua: una fuente potencial de conflictos

Autor: Lefebvre Escasez de agua: una fuente potencial de conflictos

El Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, publicado por la UNESCO en nombre de ONU-Agua, ofrece una evaluación exhaustiva y autorizada del estado general, el uso y la gestión de los recursos de agua dulce del mundo y pretende proporcionar a los responsables de la toma de decisiones herramientas para formular y aplicar políticas sostenibles en materia de agua.

Presentado con motivo del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo de 2023, el informe proporciona a los responsables de la toma de decisiones conocimientos y herramientas para formular y aplicar políticas sostenibles en materia de agua. También ofrece ejemplos de buenas prácticas y análisis en profundidad para estimular ideas y acciones para una mejor gestión en el sector del agua y más allá.

La crisis mundial del agua se acerca

El informe señala que, en todo el mundo, 2.000 millones de personas (el 26% de la población) carecen de acceso al agua potable y 3.600 millones (el 46%) no tienen acceso a un sistema de saneamiento gestionado de forma segura. Además, entre 2.000 y 3.000 millones de personas sufren escasez de agua durante al menos un mes al año, lo que supone graves riesgos para sus medios de vida, incluida la seguridad alimentaria y el acceso a la electricidad. Sin embargo, el agua es vital para la economía: alrededor del 80% de los puestos de trabajo dependen del agua en los países de renta baja, donde la agricultura es la principal fuente de ingresos.

En todo el mundo, el 70% del agua dulce extraída se destina a la agricultura. La escasez de agua también provoca importantes choques sociales: por ejemplo, un aumento del 10% de la migración mundial estuvo relacionado con la escasez de agua entre 1970 y 2000. Sin embargo, lo peor está por llegar: la población urbana mundial que se enfrenta a la escasez de agua se duplicará, pasando de 930 millones en 2016 a entre 1.700 y 2.400 millones en 2050. Las sequías extremas y prolongadas también tendrán un impacto creciente en los ecosistemas, con consecuencias desastrosas para las especies vegetales y animales: el informe estima que 1.400 millones de personas se vieron afectadas por sequías entre 2002 y 2021, al igual que las inundaciones que, en el mismo periodo, causaron pérdidas económicas de 832.000 millones de dólares.

La estabilidad social amenazada

El agua puede contribuir a la paz fomentando la cooperación y la diplomacia. Sin embargo, las desigualdades en la distribución de los recursos hídricos, en el acceso a los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento y en el reparto de los beneficios sociales, económicos y medioambientales que aportan pueden socavar la paz y la estabilidad social. Los conflictos por el agua pueden surgir cuando la demanda supera la oferta, cuando la disponibilidad del recurso se ve comprometida por la contaminación, cuando se disputa el acceso al agua (y su asignación), cuando se interrumpen los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento, o cuando las instituciones responsables de la gestión de los recursos hídricos son inadecuadas. Por lo general, el agua no es la causa de la guerra, pero a menudo ha sido un arma, un objetivo o incluso un objeto de destrucción en tiempos de guerra. Es el caso de los ataques contra las infraestructuras civiles de abastecimiento de agua, en particular las plantas de tratamiento, los sistemas de distribución y las presas. El derecho internacional humanitario garantiza explícitamente la protección de una amplia gama de infraestructuras civiles, incluidos los sistemas de distribución de agua.

Cooperación internacional: la clave del acceso al agua para todos

Casi todas las intervenciones relacionadas con el agua implican alguna forma de cooperación. Cultivar la tierra requiere el uso de sistemas de riego compartidos por los agricultores. Las ciudades y las zonas rurales sólo pueden abastecerse de agua potable a un coste asequible si los sistemas de alcantarillado y abastecimiento de agua se gestionan conjuntamente. Y la cooperación entre estas comunidades urbanas y rurales es esencial para garantizar tanto la seguridad alimentaria como el mantenimiento de los ingresos de los agricultores. La gestión de ríos y acuíferos que cruzan fronteras internacionales hace que la cuestión sea aún más compleja. Aunque se ha demostrado que la cooperación en cuencas y acuíferos transfronterizos tiene muchos beneficios más allá de la seguridad del agua, entre ellos la apertura de canales diplomáticos adicionales, sólo 6 de los 468 acuíferos internacionales compartidos del mundo son objeto de acuerdos formales de cooperación.

Los ponentes reclaman una mayor cooperación internacional en el uso y la gestión del agua. En su opinión, es la única manera de evitar una crisis mundial del agua en las próximas décadas.

Las asociaciones y la participación ciudadana aumentan los beneficios

Los servicios ambientales, como el control de la contaminación y la mejora de la biodiversidad, figuran entre los beneficios compartidos más frecuentemente destacados en el informe, al igual que las oportunidades de compartir datos e información y de cofinanciación. A este respecto, los “fondos de agua” son sistemas de financiación que reúnen a usuarios aguas abajo, como ciudades, empresas y servicios públicos, para invertir colectivamente en la protección de hábitats aguas arriba y la gestión de tierras agrícolas con el fin de mejorar la calidad o la cantidad global del agua.

Ejemplo: el Fondo del Agua de Monterrey (México), puesto en marcha en 2013, ha contribuido a preservar la calidad del agua, reducir las inundaciones, mejorar la infiltración y rehabilitar hábitats naturales mediante la cofinanciación. El éxito de enfoques similares en el África subsahariana, especialmente en la cuenca del río Tana-Nairobi, que suministra el 95% del agua dulce de Nairobi y el 50% de la electricidad de Kenia, ilustra el potencial global de estas asociaciones.

Implicar a las partes interesadas también fomenta la aceptación y la apropiación. Implicar a los usuarios finales en la planificación y ejecución de los sistemas hídricos ayuda a crear servicios más acordes con las necesidades y recursos de las comunidades pobres, y aumenta la aceptación y apropiación públicas. También fomenta la responsabilidad y la transparencia.

Ejemplo: en los campos de desplazados de la región somalí de Gedo, los residentes eligen comités de agua para gestionar y mantener los puntos de agua que abastecen a decenas de miles de personas. Los miembros de los comités colaboran con las autoridades locales del agua de las comunidades de acogida para compartir y gestionar los recursos hídricos.

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