Statista, reconocida empresa alemana especializada en datos, prevé que el ritmo de crecimiento del mercado global de IA será de un 27,67% hasta 2030, y que en el transcurso de 2026 se situará, aproximadamente, en un valor de 360.000 millones de dólares. La evolución, trasladada al territorio español, es de un 4,97% anual según la firma norteamericana de investigación Spherical Insights, lo que supone que el mercado nacional de IA está valorado en unos 3.000 millones de dólares en 2026. A continuación, analizamos cómo se traducen estas estadísticas en la práctica, especialmente en la operativa diaria de las plantillas de los bufetes.
Aceptación del uso de la IA en la abogacía
En general, según se afirma en el “Libro blanco sobre inteligencia artificial y abogacía”, publicado en 2026 y elaborado por el Consejo General de la Abogacía Española, el Ilustre Colegio de Abogados de Valencia (ICAV) y la Universitat de València, la aceptación del uso de la inteligencia artificial en el sector legal es amplia. Se valora como una herramienta útil para reducir tiempos en tareas repetitivas y de búsqueda, aunque se insiste en que nunca sustituirá al abogado y que exige supervisión constante.
Por lo tanto, se puede considerar que los abogados en España tienen una visión madura sobre la inteligencia artificial en el ejercicio de su trabajo. Un letrado que recurre a la IA para investigar, pero conociendo sus límites por naturaleza, trabaja más rápidamente sin perder calidad.
Tal argumento coincide con los preceptos de la IA Jurídica. Por ejemplo, la plataforma GenIA-L, de la editorial Lefebvre, se presenta como un asistente fiable pero sin voluntad de reemplazar al usuario.
La IA Jurídica y las principales formas de aplicarla
La IA Jurídica es capaz de orquestar flujos de trabajo, realizar investigaciones profundas y actuar como estratega en decisiones legales, de ahí que sea idónea para los letrados. Tomando como fuente las tendencias que analiza la web del proyecto español IAON, un proyecto impulsado por el Gobierno de Aragón, Microsoft, Ibercaja y la Fundación Ibercaja para promover el uso ético, responsable y accesible de la inteligencia artificial en la sociedad, la inteligencia artificial para el sector legal (GenIA-L y otras plataformas) se materializa, sobre todo, en cinco áreas de aplicación destacadas.
Top 5 de casos de uso
1. Investigación jurídica, lo más común
2. Redacción de documentos
3. Elaboración de resúmenes
4. Gestión de correspondencia
5. Revisión de contratos
IAON también recoge que el mercado de la IA Jurídica en España progresa en un 18% anual, de forma que al cierre de 2026 superaría los 25 millones de dólares. De este modo, conseguiría establecerse en más de 50 millones de dólares en 2030.
Los trabajadores señalan la falta de formación
Retomando el libro 2026 del Consejo General de la Abogacía Española, en el análisis del grado de conocimiento sobre IA aplicada al derecho, la mayoría de los letrados y juristas declara tener un conocimiento bajo (49,1%). Un 29,1% declara poseer un nivel medio y el 11,6% directamente nulo. Los niveles alto (8,0%) y muy alto (2,2%) son minoritarios.
Ahora bien, también una amplia mayoría (65%) está interesada en recibir formación específica, mientras que un 27,1% condiciona su interés al contenido o modalidad de los cursos. Solamente un 7,9% no muestra ninguna inclinación a aprender sobre esta materia.
En definitiva, la posible carencia de conocimiento suficiente contrasta con la buena aceptación de la IA y las ganas de aprender, por lo que las empresas de la rama legal se verán presionadas a propulsar definitivamente la capacitación de los equipos, -también debido al ritmo al que avanza el mercado-.
El ‘superabogado’ de una IA imparable
Son muy interesantes, en este asunto, las declaraciones que muy recientemente ha realizado Francisco González Fernández-Mellado, socio responsable de NewLaw (área especializada del gigante PricewaterhouseCoopers, PwC, dedicada a transformar los departamentos jurídicos mediante tecnología). González recalca que “el ‘superabogado de la IA’ tiene, o tendrá, nuevas capacidades, y ahí está el elemento multiplicador; esas capacidades pasan por el entendimiento del uso de la tecnología así como por impregnarla en procesos de negocio generando valor”.
La IA se ha consolidado como una prioridad estratégica en los bufetes. Y el responsable de NewLaw advierte del riesgo de quedarse estancados, subrayando que “todo esto es muy dinámico en el tiempo, ya que, de un mes para otro, la IA sigue evolucionando”.
Del mismo parecer es, por ejemplo, Rafael Mery, socio director de Mirada 360º -consultora internacional para firmas de abogados-, quien afirma también que “el abogado del 2026 es menos un ‘productor de papeles’ y más un arquitecto de soluciones jurídicas integrales. Quien no entienda esto quedará atrapado en un segmento de bajo valor, alta competencia y honorarios crecientemente comprimidos”.